La tecnología ahora se utiliza para manipular a las masas.

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Daniel Moncada

La guerra en el siglo XXI se ha tornado digital, prueba de ello es el uso de redes sociales de mensajería inmediata como Whatsapp o Telegram, los cuales se han usado en operaciones militares. “Ya se han utilizado aplicaciones como WhatsApp o Telegram en operaciones militares”, como sostuvo ante una agencia de noticias internacional el coronel Ángel Gómez de Ágreda, autor de Mundo Orwell: Manual de supervivencia para un mundo hiperconectado. 

Mientras la historia nos demuestra que la propaganda y la manipulación por parte de los gobiernos para controlar el comportamiento de las sociedades, no son nuevos, ahora se ha presentado una sofisticación a través del uso de la tecnología que crece año con año a pasos agigantados. “No exactamente como propaganda sino más como una forma de desinformación o para desmoralizar al enemigo”, afirmó Gómez de Ágreda. Por ejemplo, el año pasado, el gobierno Chino habría usado “cibertropas” con más de 330 millones de usuarios en Twitter, para atacar la imagen de los manifestantes prodemocracia en Hong Kong, que han durado ya casi ocho meses. 

La desinformación con una intención emotiva, en redes sociales, ha servido como un arma política para generar polarizaciones, provocando una fragmentación de los individuos que conforman a las sociedades. De acuerdo con estudios realizados en la Universidad de Oxford, Inglaterra, solo el año pasado se detectaron campañas masivas de desinformación y propaganda en 70 países alrededor del orbe. 

La hiperconexión actual permite a la humanidad acceder a la información de una manera rápida, lo cual se vuelve contraproducente. Parafraseando al teórico norteamericano Marshall McLuhan, la tecnología es una extensión de nuestros cuerpos. El problema radica cuando todo depende de cómo los seres humanos, y más allá, los poderes fácticos, la utilizan. 

En los últimos años se han presentado hechos dentro de las democracias del mundo, que las vulneran a través del control digital, el llamado ciberpopulismo, o simplemente, la desinformación, contradiciendo al sociólogo español, Manuel Casttells, quien pensó esta etapa como La era de la información. Las paparruchas, conocidas como Fake News, han sido utilizadas para ejercer el poder (tal y como lo dicta la filosofía foucultiana) sobre nuestras civilizaciones a través de tropas digitales dedicadas a desinformar. 

El desarrollo in crescendo de las nuevas tecnologías, el uso del internet y el Big Data han transformado la manera en que los gobiernos o incluso políticos con ambición de poder en plena campaña electoral, generan efectos en los electores para manipular su intención del voto. 

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